De polémicas influenciosas, puercos ilusionistas y teorías conspiracionistas.
¡Cuantas cosas han pasado en los últimos días! Parte de mi retorcido ego está feliz, la otra parte está impactada: la influenza movilizó a las masas, mientras el Peje nos ofrece la mejor visión del “enorme problema de salud pública” que vive México: “qué influenza ni que ocho cuartos”. Ni hablar.
Después de una politizada crítica a la epidemia impura –al menos en sus fundamentos-, luego con un debate intelectualoide-mamón con una vaca –ojo, no cerdo- sagrada de las letras tapatías, quien ensimismado en sus pensamietos y en su temor a ser infectado por el virus de la borreguez, erró en sus palabras para quedar como un asustado hipocondriaco, y por último, la polémica discusión que desaté por tener una actitud paranoide-esquizofrénica ante una teoría conspiracionista, la cual me sirve ahora para regocijarme en quienes se comieron enterita la telenovela más absurda en el México del siglo XXI ¿XXI?
Recibí severas opiniones por la manera en la que traté el tema de la influenza –ahora- humana, críticas por mi visión de los hechos, por la manera de escribirlos, por la manera de opinar sobre el contexto y el desenlace de esta épica historia. Cada quien ve lo que ve.
Todas estas visiones del problema, algunas pasadas directamente al arco del triunfo por su irresponsabilidad intelectual –¡me estas oyendo inútil!- y otras, las de las personas que leen este modesto blog con la intención de encontrar algo que pudiera servirles, fueron bienvenidas, enriquecidas e incluso utilizadas para poder formarme un criterio lo suficientemente sólido como para ser lo suficientemente paranoide-esquizofrénico.
Sí. El complot existe. Diga lo que diga el Gobierno, digan lo que digan los medios de comunicación y aquellos periodistas conservadores, crédulos y poco hábiles en esto de la red de redes y digan lo que digan las vacas sagradas, asustadizas, rumiantes y pasmadas ante las miles de posibilidades, el complot existe. Podría hacer una lista con cientos de personas que tienen una razón más que válida para evidenciar que todo fue una película de bajo presupuesto.
En otro momento ya había encontrado las palabras exactas: “la paranoia más grande, es esa donde la gente omite intencionalmente las múltiples posibilidades del problema ¿no creen?”. El complot de no sé quienes, ni con qué objetivos, existe. Esta fórmula periodística, de ninguna manera válida como para probar algo, es lo que le da valor a los textos que he escrito en este –sacrosanto- blog. No. Aquí no hago periodismo. Aquí me deleito con las sensaciones más humanas de la opinión y todos los perversos sentimientos que pueda llegar a provocar.
De toda esta palabrería, y de los otros artículos que escribí con anterioridad, puedo sacar tres conclusiones:
La primera se centra en lo equivocados que estuvieron quienes no creían en que esto, después del 7 de mayo, quedaría en el olvido. ¿Suena raro verdad? ¿podríamos decir “Gracias Calderón”? La influenza fue el canal; la manera de usar la información es el mayor arma ante una población que se lo cree todo.
Muchas veces olvidamos que el control del mundo está en manos de gente verdaderamente perversa, imagínense, tan perversa que hicieron que Ana Bárbara se sintiera discriminada en su crucero por Asia. Pobres cerdos, pobres griposos, pobre Ana Bárbara.
La segunda conclusión va dirigida al periodista conservador poco hábil en la tecnología y a la vaca sagrada, quienes se tomaron el tiempo de leer mi blog, quienes le hablaron a Juan para que escuchara Pedro, y quienes, de alguna manera han hecho que mi ego se hinche como globo aerostático. Gracias. Sus opiniones fueron bienvenidas y válidas, aunque carentes de todo sentido crítico ¿Líderes de opinión?
La tercera conclusión tiene que ver con Janis Joplin. Sí, creo que es una gran cantante, y cada día me gustan más sus rolas. Esa conclusión me costó varios años, muchos discos, alguno que otro libro y desde luego que este escrito, que sin su ayuda, no habría llegado ni a la mitad.
Gracias Janis Joplin.
Diego Ramos
Nota: Diego Ramos no es un líder de opinión, tampoco tiene la razón, pero degusta la vida chingando. Dicen, que chingado se ha ganado la vida durante los últimos cinco años, de ahí su gusto por el periodismo político y cultural, por la crítica histórica y por el amor al arte, ese finísimo arte de escribir, escribir chingando.

4 comentarios:
Cuanta razón hermano...de verdad, a veces creo que la gente olvida que este mundo es la enorme hucha-cerdito a la que unos terribles niños, que en ocasiones tienen caras tan desagradables como la de Bush o Aznar, no dudan en reventar de un martillazo para poder comprar sus chucherías...
En fin...se que andas muy ocupado pero a ver cuando me colaboras en La Última. Sería un honor y además tampoco te voy a pagar.
Un abrazote!
Con gusto he leído tus últimos textos, dije hey! he aquí un tipo con sentido común (yo no creo que sea paranoia) y crítica. Esto no necesariamente te hará el personaje más popular (pregúntale al Cristo).
Los líderes de opinión, o vacas sagradas, que las hay en todos lados y a todos niveles, son para la gente que le da flojera pensar, que necesitan todo peladito y en la boca (esos ¡que se dejen el tapabocas!). Otros tendremos la inquietud de leer entre líneas, cuestionar y ver más allá de lo evidente (sí, como Leono) sin otro afán que la libertad.
Espero que estas cosas sirvan para que muchos comiencen a ver el mundo con ojo más crítico pues la agenda de gobiernos y coorporaciones continúa.
Al final, como dicen por ahí "cada pueblo tiene el gobierno que se merece".
Saludos.
PD Pobre Ana Bárbara...
Nobody y Simon, es un placer y un honor poder contar con lectores como ustedes... y antes de que todo esto acabe en lágrimas, abrazos y "señoritas lauras", quiero agradecer infinitamente sus comentarios. Sigan dándole vida a este espacio, sin su opinión esto no tendría sentido.
Padrino.
chingar: eso si que es Arte!
pero yo prefiero ser una Hija de Puta: creo que al final de cuentas no soy afín al Arte...
Dices Tú tener un romance con Doña Ira...los romances vienen y van: que pinche afortunado eres!
I don´t wish you The Best, nor The Worst, just a little bit of both on each vein, each eye, each finger and on one side of you Soul... I beleive the other side is already Rotten...
Keep on Writing!
Keep on Living!
Keep on Suffering!
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