Teorías y posibilidades
La gran paranoia que se ha desatado, “gracias” a los medios de comunicación y “gracias” a los eficientes comunicados federales, tiene un impacto enormemente negativo en nuestra sociedad.
La gripe porcina –que ya no se sabe bien si es porcina, o que diablos es- sigue dando mucho de que hablar. Ahora resulta que estaba en México mucho antes de lo que creíamos, que el brote se dio en Veracruz debido a una empresa canadiense y que sólo ha sido mortal en México, más no en otros países.
La gente, dócil, confundida, acata las muy cuestionables decisiones de un Gobierno inepto, nada preparado para una emergencia. La desorganización, las medidas “de seguridad”, el miedo que se infunde en la ignorante población, desde luego tiene un objetivo.
¿Cuales son las teorías? ¿cuales son las posibilidades de todo esto? ¿qué es lo que está pasando realmente? Son preguntas que muchos se hacen; aquellos que no son capaces –como yo- de asimilar algo tan absurdo.
Es obvio que existe algo más allá. Algo que no cuadra, que huele a mucha mierda detrás de todo esto. La visita de Obama, las muertes sólo en nuestro país, que se hable todo el tiempo de “enfermedad curable”, “mutación” o “pandemia”, palabras que de entrada son vocabulario de una excitante película catastrófica de acción digna de Hollywood, y lo más impactante: la situación que vive México en la actualidad, dan elementos para pensar que algo se maquinó hace tiempo.
Por momentos siento que la paranoia me consume, no con el miedo infundado, sino con ese sentimiento de impotencia ante la gran conspiración. Aún así, no dejo de pensar en las posibilidades o teorías que quizá estén manejando al mundo, y sobre todo a México, en este preciso instante.
¿Se podría acabar con el narco con una “pandemia mortal”? ¿serían capaces de atacar al narco en medio de una tempestad virulenta? ¿Será que en este momento el ejército estadounidense invade el territorio mexicano? México, estratégicamente para los estadounidenses es oro puro, no duden que pronto caigan regímenes incómodos como el de Chávez o Castro.
O tal vez será que la mejor manera de reactivar una economía griposa y moquienta, es una “pandemia” que le de un respiro monetario a las grandes farmacéuticas; el ejemplo revelador es Roche, la farmacéutica suiza que fabrica uno de los “medicamentos más efectivos” en contra del virus de la gripe porcina. No es de extrañarse, si los Estados Unidos hacen guerras para ganar dinero, por qué no provocar una masiva infección que haga que la gente consuma, aunque de otra manera. ¿Cuánto está gastando la gente y en qué?
Estas posibles conspiraciones, más malignas que cualquier resfriado porcino, desde luego implican a varios actores principales: a los Estados Unidos, a Felipe Calderón y sus negocios sucios, así como su impotencia para manejar a un país en llamas y desde luego a la despavorida población, que aturdida comienza a ceder y a dejar de cuestionarse ¿qué diablos está pasando?
Sigo sin creerme lo que pasa, la influenza porcina ha infectado ha poco más de mil personas por todo el mundo, pero la influencia de los grupos de poder –seguramente sean muchos menos de mil- están infectando al mundo entero con el terror, terror que les permite tener el control y que va coludido con la economía. La economía del terror.
Diego Ramos

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